La idea de la publicación en un blog está necesariamente vinculada a una periodicidad más o menos estable y sin intervalos prolongados. Por supuesto que en este espacio no se ha hecho honor a los requisitos mencionados. Y es que la creación de La rueda está íntimamente ligada a las propias búsquedas, al buceo a ciegas en las oscuras profundidades de mi ser; y estos sondeos internos siempre los acompañé con inconstancia, desde hace 18 años. No es extraño, entonces, que este ciberespejo refleje las fluctuaciones de su propietario.
A modo de sadhana yóguico (la práctica de una rutina espiritual), también me propongo colocarme algunos mojones en mi semana que me comprometan a una actualización algo menos perezosa.
A quienes no se han ido durante mi ausencia y a quienes, más heroicos, permanecen leyendo esta suerte de manifiesto, muchas gracias
No hay comentarios:
Publicar un comentario