Hay situaciones en las que el ser humano, tropieza (como diría Julio) mil veces con la misma piedra y con el mismo pie. El aprendizaje es una actividad constante, pero existen ocasiones en que lo constante es permanecer tozudamente en la ignorancia.
Un ejemplo de ésto en mi vida es intentar cantar la canción del viejo dibujo animado de Spiderman. Invariablemente utilizo la palabra "boletos" cuando la canto. Aún teniendo a mano los elementos que la tecnología nos provee en la actualidad, sigo en la postura ortodoxa de desconocer la realidad.
Hace poco un amigo me desafió, con la letra en la mano, a cantar la canción de la Pantera Rosa. Me resultó un ejercicio muy divertido y por eso copio a continuación el video y la letra para que alguien más pueda realizarlo y, de paso, poner en práctica su pronunciación del inglés.
Aclaro que hay pasajes que me resultaron imposibles de articular, les dejo la oportunidad a anglófilos más avezados.
Think of all the animals you’ve ever heard about, like rhinoceros and tigers,cats and mink.
There are lots of funny animals in all this world,
but have you ever seen a panther that is pink?
Think!
A panther that is positively pink?
Well, here he is, The Pink Panther, The Pink Panther, everybody loves a panther that’s pink!
He really is a groovy cat, and he’s a gentleman, a scholar, he’s an acrobat!
He’s in the pink, The Pink Panther,
a rinky-dink panther,
and it’s as plain as your nose,
that he’s the one and only truly original panther pink from head to toe,
Yeah, he’s the one and only truly original
panther Pink Panther from head to toe!
miércoles, 31 de diciembre de 2008
lunes, 29 de diciembre de 2008
Pedro Aznar canta "Un buda"
En este video, Pedro Aznar canta en vivo el tema principal de la película de Diego Rafecas, Un Buda.
La canción es exquisita y bellamente interpretada. Un alto porcentaje de las reproducciones que tiene el video deben ser mías.
La canción es exquisita y bellamente interpretada. Un alto porcentaje de las reproducciones que tiene el video deben ser mías.
domingo, 28 de diciembre de 2008
El centro de mi rueda

"Treinta radios se unen en el centro;
gracias al agujero podemos usar la rueda.
El barro se modela en forma de vasija;
gracias al hueco puede usarse la copa.
Se levantan muros en toda la tierra;
gracias a la puertas se puede usar la casa.
Así pues, la riqueza proviene de lo que existe,
pero lo valioso proviene de lo que no existe".
(Tao te king)
Me senté silenciosamente. Equidistante de las compras navideñas y los llantos devocionales. De la tarjeta de crédito, cuyos límites dibujan sonrisas a la distancia que mutan en espectrales muecas al engrosarse la cuenta. Lejos de la fiesta, de la mal disimulada tristeza y del abrazo estrecho de quienes se compadecen mutuamente.
Me senté callado, si la rueda tiene un centro, me dije, inmóvil, silencioso; impasible ante las vicisitudes, incapaz de amor, temor o resentimiento, quiero encontrarlo hoy. O vislumbrarlo siquiera, con la palma sombreando las cejas.
Pero la fiesta de afuera es ruidosa, el reggaeton de las cuentas pendientes hace que se menee la forma más pura de la lujuria, en algún lugar entre mi frente y mi glándula pineal. Hacer silencio es, entonces, una virtud del alma, en la que poco tienen que ver los decibeles de la metrópoli, con sus bocinas imperiosas ni sus parlantes expansionistas; sino que es preciso detener el goteo incesante de la neurosis urbana, tortuoso y lacerante, que horada la conciencia entre el afuera y el adentro, a doble vía.
Dejé decantar, ¿cuánto tiempo? la caleidoscópica lluvia de pareceres, de opiniones dualistas, de antítesis irreconciliables, de opciones políticas radicales, de adhesiones honestas, de placeres irreductibles; y encontré finalmente, aquella tarde, a la sombra del sauce (llorón para más datos), un atisbo de no-mente, agazapado, detrás del helado de dulce de leche y los asados de mi hermano mayor.
Fue apenas un pequeño indicio, la humareda que dejó la fugitiva no-mente cuando oyó mis pasos obsesivos, cuando presintió mis ansias de encarcelarla entre cuatro paredes.
Hoy sólo quedan estas pocas cenizas. No es mucho, pero sé que hubieron fuego y Fénix, antes de que llegara.
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