Leo en una página evangélica, refiriéndose a la situación de sus correligionarios en Chiapas, México: "Hace dos años, los católicos tradicionales destruyeron el edificio evangélico de la iglesia en Los Pozos y docenas de evangélicos han sido enviados a la cárcel por causa de su fe".
Leo en una página sobre ateísmo: "...a pesar de encontrarnos en los comienzos del siglo XXI, el libre pensador o ateo, persiste y sigue siendo mal visto e incorrecto para todos aquellos ciudadanos que así lo piensan..." y "... los ateos han sido perseguidos y aún en día mal vistos..."

Todos estos fragmentos, y muchos más que podríamos encontrar en cualquier foro partidario de la ideología que se nos ocurriese, me llevan a pensar:
- ¿Existe un Perseguidor Universal victimario de grupos que intentan diferenciarse en base a algunas ideas o creencias? ¿O se trata de los propios conjuntos humanos, cuya conciencia identitaria se complementa con la desestimación del Otro?
- ¿Puede crearse en este mundo dual, polar y discriminatorio (en el buen sentido del término) un elemento que pueda ser cognoscible sin apelar a la oposición con otro elemento?
- ¿Es absolutamente necesario, para crear conciencia de unidad (patriótica, ideológica o futbolística), desunirnos de otros seres, elegidos en base a un par de cualidades arbitrarias?
Como siempre, me quedo pensando. Y me ayuda a pensar el torturado protagonista de Informe sobre ciegos, de Ernesto Sábato:
"... siempre pensé que no se puede luchar durante años con un poderoso enemigo sin terminar por parecerse a él; ya que si el enemigo inventa la ametralladora, tarde o temprano, si no queremos desaparecer, también hay que inventarla y utilizarla y lo que vale para un hecho burdo y físico como un arma de guerra, vale, y con más profundos y sutiles motivos, para las armas psicológicas y espirituales..."
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