domingo, 10 de mayo de 2009

El traje gris de la multitud

Rutina gris. Mañana gris que el hombre del traje gris recorre automáticamente. Siguiendo las baldosas indiscriminadas del aburrimiento. Porque el reconocer: "éste es un pez", "éste un libro de estenografía", no hacemos otras cosas que intentar distinguir, entre cosas no demasiado diferentes, y colorear cobardemente y lo menos posible, una existencia llana como la pampa.

El trabajo carcelario nos asegura comidas de penitenciaría para toda la vida, el enclaustramiento definitivo en una familia u otra, más o menos parecida y la celda perpetua de vivir al capricho de nuestra mente guardiana.

Cada tanto, súbitamente, aparece una idea, un impulso como un reflejo fugaz, de una vida mejor. Y dan ganas de decir: "si no me sumerjo en él, prefiero morir". Pero no hay seguridades como las que da el color gris; el cual pocas veces se confunde con los colores de la vida.

2 comentarios:

Amar - Fernanda dijo...

Muchas veces se hace presente esta sensación... pero pase lo que pase así seguimos, en la lucha, y sin darnos cuenta con sueños y deseos que nos hacen seguir (conciente o inconcientemente) son el motor de ntro vivir...muy buen texto!!

saludos!

Octavio Echevarría dijo...

Gracias por tus palabras, Fernanda. Y gracias por recorrer estos inhóspitos parajes.